2. Heráclito (563-470 a.C.)
Biografia :
Muy poco se sabe de la biografía de Heráclito de Éfeso, apodado el
Oscuro por el carácter enigmático que revistió a menudo su
estilo, como testimonia un buen número de los fragmentos conservados de sus
enseñanzas. El desprecio de Heráclito por el común de los mortales concordaría
con sus orígenes, pues parece cierto que procedía de una antigua familia
aristocrática, así como que sus ideas políticas fueron contrarias a la democracia de corte ateniense y formó, quizá, parte
del reducido grupo, integrado por nobles principalmente, que simpatizaba con el
rey persa Darío I el Grande, a cuyos dominios pertenecía Éfeso por
entonces, contra la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos.
A estos últimos, en cualquier caso, no debió de apreciarlos en
demasía, y Heráclito los colmó de improperios cuando expulsaron de la ciudad a
su amigo Hermodoro. Sea como fuere, la oscuridad de Heráclito ha quedado
caricaturizada en la leyenda acerca de su muerte: enfermo de hidropesía,
preguntaba enigmáticamente a los médicos sí podrían de la lluvia hacer sequía;
como ellos no lo entendiesen, se enterró en estiércol en la suposición de que
el calor de éste absorbería las humedades, con el resultado de que aceleró el
fatal desenlace. De creer a Diógenes Laercio, la causa de la afección habría
sido su retiro en el monte, donde se alimentaba de hierbas, movido por su
misantropía.
Las enseñanzas de Heráclito, según Diógenes
Laercio, quedaron recogidas en una obra titulada De
la naturaleza, que trataba del universo, la política y la teología
(aunque probablemente esta subdivisión la introdujera una compilación
alejandrina de los textos de Heráclito), pero lo que ha llegado hasta nosotros
de su doctrina se encuentra en forma fragmentaria y sus fuentes son citas,
referencias y comentarios de otros autores.
Algunos de estos fragmentos presentan, sin embargo, la
apariencia de aforismos completos, lo cual apoya la idea de que su estilo de
pensamiento fue oracular. Ello ha dado pie, incluso, a formular la hipótesis de
que Heráclito no escribió, en realidad, ningún texto, sino que sus enseñanzas
fueron exclusivamente orales, y que fueron sus discípulos los encargados de
reunir lo esencial de ellas en forma de sentencias. Todo ello dificulta (e
incluso imposibilita en aspectos concretos) la interpretación de su
pensamiento.
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